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FeVA - Federación del Voleibol Argentino

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20-12-2006

JUAN ÁNGEL PEREYRA SE RETIRA DEL ARBITRAJE

Pereyra en acción en la Liga Mundial 05, en Venezuela-Japón

Horacio Elizondo fue la figura arbitral de 2006 en el deporte argentino, tal vez por marcar un récord de ser el único que dirigió una apertura y una final de Campeonato Mundial de Fútbol en la historia, en Alemania 2006. Pero otro árbitro argentino también hizo historia, aunque en el voleibol.

A los 54 años, Juan Ángel Pereyra, actual vicepresidente 1º de la Federación del Voleibol Argentino (FeVA), tucumano, le dijo adiós al arbitraje internacional y se llevó para sus escaparates una final de Campeonato Mundial Femenino entre Rusia y China en 1990; una final olímpica entre las mismas rivales en Atenas 2004 y una de las finales olímpicas más espectaculares entre Rusia y Yugoslavia, en Sydney 2000. Casi nada, si además se suman cinco rondas finales de la Liga Mundial y dos finales panamericanas.

Árbitro internacional desde 1980, su camino por el mundo comenzó con la generación de oro de la Argentina, en el Campeonato Sudamericano de Chile 1980, a los 28 años, cuando Argentina fue campeón con el equipo que fue el germen de la Generación del '82. Y finalizó en el último Campeonato Mundial, en Japón, 26 años después. Ahora ocupará un cargo relevante en la Federación Internacional de Voleibol (FIVB).

-¿Qué significa para usted la decisión de retirarse del arbitraje?
-Para mí, significa llegar al epílogo de una carrera de la mejor manera, con los objetivos cumplidos en su totalidad, desde mis inicios en 1968 en la Federación Tucumana, hasta hoy que terminé en un Mundial de Mayores. Una vez logrados los objetivos que uno se propone en la vida, es bueno alejarse, con la conciencia clara del deber cumplido y comenzar con otros, ya sea en el deporte como en cualquier aspecto de la vida. Sigo ligado al voleibol en el máximo nivel desde la parte dirigencial de la FIVB.

-¿Por qué uno decide retirarse si el arbitraje, quizás, mejora con los años?
-El voleibol y, por ende, el arbitraje nunca dejarán de existir y, como instituciones que son, perdurarán por el resto del tiempo, mientras que los hombres que le alimentan esa vida dejan de hacerlo por distintas situaciones y vienen otros que atendiendo distintos niveles, continúan con el arduo trabajo de mantener a las mismas. Por más que un hombre quiera perpetuarse como tal, le es imposible, en algún momento todo se termina. Lo importante es estar preparado con este tipo de filosofía.

El tucumano sigue la jugada, como lo hizo por 26 años

-¿Cómo se llega al arbitraje internacional? ¿Es más difícil para alguien del interior?
-El arbitraje es una carrera que va desde la participación en un primer curso de nivel iniciación hasta alcanzar los más altos niveles de organización que en este caso tiene la FIVB. A partir del año 1982, en época de la CAV, con el Dr. Russomando en la presidencia, se creó la Secretaría Nacional de Arbitraje, que hasta el día de hoy se mantiene, como el ente conductor del arbitraje en el país. Su creación permitió que todo árbitro del país tenga posibilidad de llegar a lo más alto, dependiendo principalmente de su capacidad arbitral, hombría de bien, educación integral, capacitación continua, participación en el desarrollo del voleibol desde su puesto de trabajo, y especial sentido de pertenencia, teniendo siempre presente que la vocación de servicio que da el arbitraje será su principal carta de presentación. Con el correr del tiempo y al son de las diferentes participaciones que tiene un árbitro en su vida, irá adquiriendo el nivel que lo llevará a lo más alto del voleibol internacional.

-¿Qué cargo ocupará ahora en la FIVB, qué rol cumplirá y quién lo designó en ese lugar?
-A partir de ahora seré miembro de la Comisión de Reglas de Juego de la FIVB. Fui designado por el Congreso Mundial realizado en Japón en el mes de noviembre pasado.

-¿Qué lugar ocupan los árbitros en el ámbito institucional de la Argentina y en el mundo?
-Los árbitros argentinos están organizados dentro de la Secretaría Nacional de Arbitraje, y en estos momentos son muy bien considerados por los distintos estamentos que componen nuestro deporte: dirigentes, jugadores, técnicos, público y especialmente el periodismo. En el mundo seguimos produciendo árbitros de muy buen nivel técnico que dejan bien parados a la Argentina en todos los torneos internacionales que participan. El único problema que veo, no sólo en nuestro país, sino en toda Sudamérica, es el rechazo a manejar fluidamente el idioma inglés. Este aspecto condicionará en un futuro muy cercano la posibilidad cierta de participación de los árbitros en el altos niveles. De todos modos, históricamente estuvimos en las más altas consideraciones por parte de la Comisión Internacional de Arbitraje, para arbitrar instancias finales de gran envergadura.

-¿Es una logia (en sentido humorístico) la de lo árbitros? ¿Tienen características comunes?
-El arbitraje es una vocación, y a partir de ahí, nos encontramos y no nos separamos más. Se convierte como en una religión, donde todos estamos esperando el próximo torneo para poder encontrarnos, y de los mismos nacen amistades que perduran en el tiempo para toda la vida. Por supuesto, tenemos características comunes que nos identifican de los otros estamentos. Estamos preparados para recibir críticas desde el mismo seno de la organización arbitral, por lo tanto, las que vienen de otros estamentos, si son constructivas las recibimos y la guardamos en el disco rígido; pero si no lo son, las dejamos pasar y seguimos viviendo.

-¿Quién fue o es para usted el mejor árbitro del mundo?
-Bueno, para mí, el mejor árbitro del mundo fue Guillermo “Willy” Paredes (N. de R.: ex Manager de Bolívar Vóley). Aunque para nosotros no existen esas diferenciaciones, porque somos humanos y tenemos momentos muy buenos y otros no tanto, por lo que pienso que el que menos se equivocó fue Willy.

Tras el Mundial 2006, seguirá en el voleibol desde la FeVA

-¿Cómo vive un árbitro, que además es dirigente, la participación de su Selección en un Mundial?
-Mientras la viví como árbitro dirigiendo en otra zona, fue muy pesado, y mucho más con los resultados que no se nos iban dando. Pero, como dirigente de la FeVA que soy, sabía de nuestro proyecto y estaba seguro de que la experiencia que los muchachos iban adquiriendo era invalorable. Aunque en la cancha había jugadores de experiencia, sabíamos que el motorcito que manejaba el andamiaje es muy joven, por lo que todo lo que venía nos sumaba para enriquecer aún más el proyecto. Estar en el mismo país que se juega pero no poder presenciar los encuentros, hace mucho más dura la estadía, pero para eso estamos. No todo es color de rosa.

-¿Cuáles son las expectativas como dirigente para el voleibol y para la FeVA en particular, en cuanto a desarrollo, voleibol femenino, etc?
-Bueno, ahora voy a contestar por primera vez en tres años esa pregunta. La FeVA se desempeña con programas establecidos y aprobados por los distintos estamentos, por lo que tengo mucha confianza que con el pasar del tiempo tendremos muchos más resultados de los que conseguimos hasta ahora. Desde que comenzamos con esto, lo principal fue crear cada proyecto de forma sustentable, si no, no lo pensamos y mucho menos lo realizamos. El desarrollo del voleibol nacional se está dando en varios aspectos: organizativo, capacitación, actualización; en lo técnico, táctico, arbitral, marketing, etcétera, y buscando especialmente que el voleibol femenino tenga una identidad propia, que camine con sus pies y no colgado del masculino. Nosotros implementamos el Plan Nacional de Desarrollo, algo que históricamente lo buscamos, pero era imposible realizar, por el gran problema que existía, el financiero. La FeVA estudió profundamente la situación y tomó la decisión política de que no sirve una institución madre rica y las afiliadas pobres, no hace al desarrollo armónico del deporte en toda su magnitud, por lo que devuelve el valor de las afiliaciones de jugadores, técnicos, árbitros y clubes, a las federaciones provinciales, contra presentación de proyectos de desarrollo que son debidamente auditados y aprobados para su realización. Esto aún no es todo lo que debemos aportar y estamos abocados a mejorar esa financiación, que lo haremos a partir del mes de junio del 2007. La masiva participación de las federaciones en las competencias organizadas por la FeVA tanto de selecciones como de clubes, nos dice a las claras que nuestro deporte va por el buen camino, y el estudio profundo de sistemas de organización hará que esto aumente sustancialmente.

-¿Qué diferencias existieron entre los JJOO de Atenas 2004 y el Mundial 2006 a nivel organizativo de la Argentina?
-En Atenas teníamos un equipo altamente experimentado, que nos dio buenos resultados a pesar del poco tiempo de organización que tuvimos; mientras que en este Mundial 2006 se trató de un equipo mixto que inicia un período que va de 7 a 12 años de trabajo. Un proyecto sustentable, que debemos esperar. La historia mundial nos dice que los proyectos en voleibol, una vez que se toma la decisión política de llevarlos a cabo, tienen esa duración y nosotros estamos dispuestos a darle la tranquilidad necesaria y total a los jugadores y al cuerpo técnico que tienen tal responsabilidad. Esta es la gran diferencia.

-¿Cuál es el espíritu de la FeVA?
-Creo que lo mejor está en la reorganización de nuestro deporte. La participación democrática de la totalidad de las federaciones en las decisiones del Consejo Directivo y en llevar adelante los proyectos aprobados con total claridad y transparencia.

Departamento de Prensa FeVA

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